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viernes, 9 de enero de 2009

La primera entrada del año


La primera entrada del año debería estar envuelta en ese espíritu de buen rollo que nos rodea a todos en navidad. Y ésa es la intención, si luego sale otra cosa, que sepáis que no ha sido a propósito.

Por un lado estaba deseando que acabaran las fiestas... y comentándolo con amig@s, estaba todo el mundo igual. Está claro que estas fiestas son especialmente para los niños. Son ellos los que alucinan con las luces de las ciudades, con las cabalgatas de los reyes Magos, con lo que aparece bajo el árbol el día 6, que te piden que les cuentes esa historia tan bonita de cuándo nació Jesús... A nosotros, los adultos, nos sirven para pensar -por lo menos una vez al año- en los demás, a veces por el espíritu consumista y otras por el espíritu navideño.

Muchas veces hacemos cosas, que no haríamos ni de coña en otra situación. No me quiero acordar de la carrerita que nos dimos detrás de la cabalgata cuando llegamos tarde para que Santi viera a los Reyes. Y valió la pena, la cara que puso cuando llegamos a la Plaza de María Pita a tiempo de verlos bajar de las carrozas recibidos por el alcalde, y luego salir al balcón para dirigirse a los niños, como dicen los de MasterCard, no tiene precio.

Quizá lo mejor es plantearse que la navidad es para verla a través de los ojos de un niño. Recrearte en ella y paladearla a placer.
Y nunca, jamás, perder la ilusión.

-Eh...
-Sí, vosotros...
-Venga, decidme... ¿qué os han traído los Reyes?

Besos

4 comentarios:

Kaneke dijo...

A mí los Reyes, por no echarme no me han echado ni de casa, ¡que ya me hubiera venido bien para cambiar el aire y olvidarme de todo...!

Bueno, en realidad la verdad es que algo sí ha caído, pero no voy a explayarme porque ya hice suficientes parabienes y alharacas en su momento.

En cuanto a estas Navidades, a mí me han dejado un regusto amargo, casi de hiel. Las he vivido con ese sentimiento premonitorio que me decía (y espero que sea falso) que debería disfrutarlas porque serían unas de las últimas fiestas navideñas felices en mucho tiempo. Pero precisamente eso me impidió hacerlo.

No logro quitarme de la cabeza que al año próximo no estaremos todos (Dios..., que no sea cierto), y para remate mi hijo, de casi diez años, se enteró el pasado diciembre que los Reyes no son Melchor, Gaspar y Baltasar, sino papá, mamá, los tíos y los abuelitos. ¡Que terrible descubrimiento! Ni siquiera ha querido ir a la cabalgata este año...

Las mías no han sido unas Felices Navidades, lo siento, pero creo que es mejor correr un tupidísimo velo. Mejor el telón de terciopelo del escenario del teatro de la Ópera, a ver si cuando volvamos a abrirlo la representación es más agradable.

Besos

erraol dijo...

Tienes razón Mariajo las fiestas navideñas son para mirarlas con ojos de niño, con ojos de creer en la magía, ojos de que todo es posible y ¿porqué no volver a aquellos días tan felices de la infancia? recuerdo con cariño aquellas mañanas de reyes en las que mi prima y yo mirábamos la mesa de la cocina, inmensa mesa de haya, llena de regalos, juguetes para ella, libros para mí y para ambas plumieres, estuches compases...y ropa y zapatos que no eran gorila, todos los niños del pueblo llevávamos aquellos gorilas horrorosos marrones de atar que tenían para mí un cierto aire de orfanato...

Sí las Navidades hay que mirarlas con ojos de niño y sólo así se pueden volver a disfrutar.

Saludos

Pilar Cabero dijo...

Este año, como los dos anteriores, he salido de antorchera en la cabalgata de Reyes.
La verdad es que ver la carita de los niños cuando ven pasar las carrozas con sus majestades es impresionante.
No importa que esté lloviendo o que haga frío, ellos siguen los pasos de los Reyes con los ojos abiertos y brillantes.
Desde luego, nada como ver la Navidad con los ojos de un niño.
Besitos.
PD: Kaneke, vive el momento. Lo que tenga que ser, será.

sordemonio2000 dijo...

La verdad, la navidad , lo mejor es disfrutarla como si fuesemos niños.
La ilusión de adornar el árbol, descubrir los regalos y pensar por donde habrán entrado papá Noel y los reyes magos....
La verdad, con Lucía lo he pasado muy bien, ahora a sus 4 años, lo ve como si fuese mágico.
Besos